ARCHIVOS DEL DIEZ – N°2 (11.05.2008)
junio 12, 2008, 3:46 am
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“En River todo cuesta demasiado”

Muñeco, ¿seguís a River desde Estados Unidos?

-Sí, claro, siempre. Especialmente en los últimos tiempos en los que se hizo muchas preguntas. Por eso me alegra este título.

-¿Estuviste en contacto con tus ex compañeros, con Ortega?

-Sí, con algunos chicos estoy en contacto constantemente. Y con gente del club también.

-Estarás al tanto, entonces, de lo que les costó llegar al último título…

-En River todo siempre cuesta demasiado por lo que significa, por todo lo que se dice, por todo lo que se involucra desde afuera y tratan de llevar hacia adentro.

-¿Creías que se iban a recuperar tras una derrota como la de la Copa?

-Fue una derrota dura, de ésas que cuesta superar fácilmente. Tenían todo muy favorable ante San Lorenzo y se les escapó de las manos en 10 minutos. Yo sabía que debía haber una fuerte revolución psicológica. Debieron estar muy fuertes para encarar la recta final del campeonato, sabiendo que, si bien no se tapa la derrota de la Libertadores, conquistar el campeonato es un alivio muy grande. Se trataba de demostrar que es el mejor equipo argentino y que trabajó para eso. Aunque en River nunca es fácil reponerte de una derrota dura. Tiene mucho valor lo que lograron.

-Conocés muy bien ese ambiente. Es difícil mantener la tranquilidad…

-Las urgencias son tremendas en River. Pero eso pasó siempre.

-¿Te gusta cómo juega?

-No había empezado bien el campeonato, no jugaba tan bien, ni brillaba. Pero ganaba. Y eso siempre te da margen para poder seguir mirando hacia adelante y trabajar para mejorar en todo sentido. Después sufrió un bajón, pero se recuperó. A River le llegan poco y genera muchas situaciones. Es la propuesta que planteó Simeone desde un principio. Es una propuesta de ataque, obviamente sin descuidarse mucho atrás… Bastante equilibrado y dinámico. Por ahí no juega del todo bien pero es efectivo. Si vos tenés un gran plantel como en este caso, los triunfos te dan tranquilidad para mejorar. Si no…

-¿Coincidís en que este River no mantiene el estilo histórico?

-Puede ser, pero igualmente, podés mantener el estilo histórico, pero si no ganás no sirve de nada…

-Si fueras el técnico…

-No, no… No me voy a meter en eso…

-¿Vos apostarías a jugar de otra forma?

-Yo apostaría a jugar bien y ganar. Es la fórmula en la que creo, es la idea y la cultura del club. Pero cuando no jugás bien es mejor ganar para poder seguir trabajando. River tiene buenos jugadores y puede plasmar una propuesta ofensiva y es importante mantener una regularidad.

-Ahumada dijo que la hinchada de Boca alienta más que la de River y los hinchas se enojaron.

-No sé de qué forma lo habrá dicho. A la distancia, uno prefiere no opinar de ciertas cosas… Si realmente fue así, en mi opinión, se equivoca. Pero es una opinión. El debe saber lo que dice y lo que hace y por ahí no pensó. En definitiva, después debió reponerse y dejar atrás los insultos, como creo que lo hizo: con buenos rendimientos y una actitud de un jugador que va a dejar todo por la camiseta de River. Es la única manera en que se vuelve de esa situación.

-¿Te quedó algún rencor de tu partida de River? ¿Alguna bronca?

-No, ninguna. Estoy muy feliz donde estoy.

-¿No extrañás?

-Sí, claro. Siempre voy a extrañar a River. Voy a extrañar todo lo que he vivido en River. Yo soy así. Ojo, que voy a extrañar todo lo bueno y todo lo malo que viví en el club. Tené en cuenta que yo viví cosas con mucha profundidad y sentimientos. Por supuesto que me quedan algunas cosas… Pero no… No tengo rencor por nadie.

-¿Ni siquiera con Aguilar o con Passarella?

-No, no… Te lo digo en serio: todo el tiempo que estuve ahí la gente me trató con mucho respeto.

-¿Creés que ellos dos hicieron lo suficiente para retenerte?

-No, yo no tengo nada que decir de nadie. Todo lo que tuve que decir lo dije personalmente, en la cara, como me gusta ser a mí, siempre. Y ahora estoy muy feliz donde estoy…

-¿Soñás con volver o creés que tu ciclo en River está cerrado?

-Volver, seguro que yo voy a volver. No sé en qué forma, pero en algún momento voy a volver.

-¿Tenés planes de ser técnico?

-Siempre me genera expectativas qué continuación se le puede dar a mi carrera. Seguro que voy a estar vinculado al fútbol de una u otra manera. Veremos cómo lo da el tiempo y las ganas. No podría decirte qué voy a querer hacer dentro de dos, tres o cuatro años… Siempre me apasionó el laburo de técnico porque siempre me apasionó el fútbol. Veré desde qué lugar lo puedo plasmar después…

-¿No te ves como técnico de River…?

-Veré cómo… Yo sé que a River voy a volver…

(Nota original publicada en Olé).

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Archivos del Diez – N°1 (28.02.2006)
febrero 14, 2008, 11:18 pm
Filed under: Archivos, Entrevistas

“Yo no rompí ningún código con Merlo”

  
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El fútbol es la dinámica de lo impensado, pero sobre todo es dinámico. Parece loco, es cierto, pero hace apenas un mes y medio Reinaldo Carlos Merlo dejaba de ser el entrenador de River tras un confuso episodio que comenzó con un enfrentamiento de pensamientos y de estilos con Marcelo Gallardo. Hoy, cuando parecía que River iba a pagar caro tanta desprolijidad, el equipo que ahora dirige Daniel Passarella está puntero del Clausura. Y su capitán, Gallardo, ha dejado atrás los malos momentos que sufrió después de estar en medio de la auténtica novela del verano. Ahora, por primera vez desde aquel episodio que terminó con la renuncia de Merlo, el volante dialogó con Clarín para dejar claro todo —desde su visión— lo que pasó aquella vez.
 

¿Necesitabas un partido como el que jugaste el sábado ante Arsenal?

Sí. Sabía que debía terminar de ponerme bien físicamente antes que nada. Después del partido del sábado me sentí contento y tranquilo por lo realizado. Yo soy el primero en hacer una autocrítica: no venía jugando bien. Hoy estoy mejor en lo físico. Sé que lo futbolístico llega solo.
 

¿Creés que el bajón era sólo por lo físico?

Lo que pasa es que yo necesito estar siempre en contacto con la pelota y si no estoy bien físicamente, no rindo a pleno. Había hecho un buen trabajo de potencia y me faltaba un toque más para lograr ese pique de dos o tres metros repentino, que es algo que me caracteriza. Lo charlé con el Profe (Kohan) y con Passarella luego de jugar con Libertad en Asunción porque me sentí mal en ese partido y nada más. Fue sólo eso. Después se habló mucho de bajos rendimientos y cosas así… Pero yo lo hablé con los que lo tenía que hablar…
 

Estabas con bronca….

Pero normal. Si me importara todo un carajo no sentiría esa bronca. Prefiero la bronca. Porque yo tengo claro que me quiero superar todos los días, que tengo amor propio para querer superarme siempre.
 

Pero tenías bronca también por lo que se decía de que Passarella te había dado descanso…

¿Sabés qué pasa? Acá siempre se busca algo más allá… Nadie te cree por más que vos digas pasa esto, esto y esto… Siempre se busca otra cosa. Es increíble. Parece que tenés que estar mintiendo. Porque si decís todo como realmente sucede, más de uno cree que estás ocultando algo. Y yo no tengo que ocultar nada… Tengo 30 años y una carrera que me enorgullece. Quiero seguir mejorando y evolucionando. Creo en ser jugador de fútbol y deseo seguir aprendiendo. A veces son tan simples las cosas que cuando no las entienden, te termina dando bronca. Pero no voy a salir a desmentir todo lo que se diga por ahi. No sería saludable.

¿Recuperaste el idilio con la gente que pareció que se había roto después del episodio del verano con Merlo?

Más allá de todo, creo que la gente entiende que yo soy un pibe que nació acá y que quiere a River. Que quiero esta camiseta y que trato de demostrar siempre todo lo que siento dentro de la cancha. Puedo jugar mal, bien o regular, pero soy el más duro conmigo mismo. Es normal que la gente te haga notar su descontento si no jugás bien. Pero cuando juego un poco bien me lo agradece más porque creo que sabe todo lo que siento por River.
 

¿Estabas con rencor por aquellos insultos del verano?

Nunca tuve rencor hacia la gente de River. Tenemos un cariño especial que es recíproco. Yo me fui más veces ovacionado que puteado de la cancha. Eso no me lo va a cambiar nadie. A quién no le gusta una ovación. El que dice que le da lo mismo, miente. Bueno, yo no miento.
 

¿Qué pasó con Merlo? No quedaste bien parado en esa historia…

Fue todo muy raro… Confuso. Nunca esperé vivir una cosa igual. Yo le planteé a un tipo una situación muy especial de la que estaba convencido de que no podía afrontar. Fue en una habitación de cuatro paredes y los dos solos…
 

¿Le dijiste que te ibas o le planteaste un “vos o yo”?

Le dije que no quería ser un estorbo y que me iba. Sin planteos. Nada más que eso. Nunca lo hice público hasta ahora. Yo no dije lo que pasó ahí adentro porque respeto esas cosas. Y no iba a salir a decir qué era lo que se había hablado en esa habitación con Merlo por más que me hubiera ido de River. Después salí a explicar lo que pasó y se buscó algo más. Y acá no había nada más. Cuando las cosas son simples, francas y de frente, parece que es poco creíble… Pero, bueno, es la sociedad en la que vivimos.
 

¿De verdad te ibas?

Sí. Te imaginás que fue un momento duro. Pero estaba decidido. Un amigo me decía que no podía ser, que el hierro bueno se dobla pero no se quiebra… Yo viví momentos desagradables por las cosas que se decían. Las mentiras que escuché… Gente que opinaba sin saber. Gente del fútbol incluso… Increíble. Acá somos todos opinólogos, viste. Bueno, de todo se aprende. Hoy me sirve para saber qué no debo hacer. Yo no opinaría nunca de esas cosas porque solamente los que estábamos ahí sabemos de verdad qué pasó. Fui de frente y sin maldad. Hablan de códigos rotos… Bueno, yo no rompí ningún código con Merlo.
 

Fue tan loco todo que no pudiste siquiera hablar de la llegada de Passarella.

Es que fue todo muy rápido. A Daniel no lo veía desde hacía seis años. En realidad, nos cruzamos una vez de casualidad, hace dos años, en una filial de Chacabuco que lleva su nombre, pero había mucha gente y hablamos dos palabras. Y te digo la verdad: no sabía qué iba a pasar con nuestra relación por todo lo que se había hablado. Había que volver a empezar, y con muchos objetivos inmediatos como el repechaje de la Copa.
 

¿Hubo un punto de inflexión en el traspaso de Merlo a Passarella?

Claro. Fue el partido ante Oriente Petrolero. Pocos equipos se bancan lo que vivimos nosotros en el verano con un 6 a 0 que no dejó dudas. Eso fue muy grosso. Este equipo demostró tener una personalidad enorme. Después se empezó a ver la mano de Daniel y ahora puedo decir que este equipo ya tiene una identificación. Ahora buscamos consolidarla.

 (Entrevista original del diario Clarin)